Petit y las Torres

Primeras oraciónes

186 Palabras

Philippe Petit es un hombre de Francia.

Camina sobre un cable.

El cable es muy delgado.

Camina muy alto en el aire.

No tiene miedo.

Philippe tiene un sueño.

Quiere caminar entre dos edificios altos.

Los edificios están en Nueva York.

Se llaman las Torres Gemelas.

Las Torres Gemelas son muy altas.

Muchas personas trabajan en las torres.

Nadie camina entre las torres.

Es muy alto.

Es peligroso.

Philippe hace un plan.

El plan es secreto.

Trabaja con sus amigos.

Trabajan de noche.

Llevan un cable largo.

Es de mañana.

Sale el sol.

Philippe pisa el cable.

Camina despacio.

Sonríe.

La gente mira hacia arriba.

Ven a un hombre en el cielo.

Viene más gente.

Están muy sorprendidos.

Philippe camina de un lado a otro.

Se sienta en el cable.

Está feliz.

La policía llega.

Philippe deja de caminar.

Baja con seguridad.

La gente quiere a Philippe.

Sale en las noticias.

La gente ve su foto.

Las Torres Gemelas ya no están.

La gente recuerda a Philippe.

Recuerdan al hombre en el cielo.

Philippe hace sonreír a la gente.

Sigue su sueño.

Su historia es hermosa.

Lectura nivel 1

615 Palabras

Un hombre con un sueño
Philippe Petit es un hombre de Francia. No es como otras personas. Él hace algo muy especial. Camina sobre un cable. Un cable es como una cuerda. Es muy delgado. Camina muy alto en el aire. No tiene miedo.

Philippe tiene un gran sueño. Quiere caminar sobre un cable entre dos edificios muy altos. Los edificios están en la ciudad de Nueva York. Se llaman las Torres Gemelas.

Las Torres Gemelas
Las Torres Gemelas son muy, muy altas. Están en el centro de la ciudad. Muchas personas trabajan en las torres. Las torres miden 400 metros de alto. Son como montañas en el cielo.

Nadie camina entre las torres. Es demasiado alto. Es muy peligroso. Pero Philippe quiere hacerlo. Piensa: “Debo hacerlo. Lo siento en mi corazón.”

El plan
Philippe hace un plan. Es un plan secreto. Les dice a sus amigos. “Lo haremos muy temprano en la mañana,” dice. “Debemos entrar en las torres. Debemos llevar un cable. No debemos ser atrapados.”

Philippe y sus amigos trabajan en la noche. Llevan ropa de trabajador. Cargan cosas pesadas. Suben a lo alto de las torres. Llevan el cable. Es muy largo y muy fuerte.

Esperan. Miran el clima. No hay lluvia. No hay viento fuerte. Es un buen día.

La caminata
Es de mañana. El sol está saliendo. Las personas en la ciudad van al trabajo. Pero en lo alto del cielo, algo increíble está pasando.

Philippe pisa el cable. Está a 400 metros en el aire. Camina. Un paso. Dos pasos. Sonríe.

Las personas en la calle se detienen. Miran hacia arriba. “¿Qué es eso?” dicen. “¿Es un pájaro? ¿Es un hombre?”

“¡Sí!” dicen. “¡Es un hombre! ¡Un hombre está caminando en el cielo!”

La multitud crece
Más y más personas vienen. Miran hacia arriba. Señalan. No pueden creer lo que ven. Un hombre camina entre las torres. No hay red. No hay cuerda que lo sujete. Solo el cable. Solo su barra de equilibrio.

Philippe camina despacio. Se da vuelta. Camina de regreso. Se sienta en el cable. Se acuesta en el cable. Sonríe. Está feliz.

Llega la policía
La policía llega. Suben a lo alto de las torres. Dicen: “¡Baja! ¡Esto no es seguro!”
Pero Philippe no se detiene. Está en su mundo. Está sobre el cable.

Camina una vez más. Luego regresa. Baja del cable. La policía lo lleva. Pero también están sonriendo. Saben que este hombre es especial.

Después de la caminata
Philippe no va a la cárcel. A la gente le encanta. La ciudad dice: “Debes hacer un espectáculo en el parque.” Philippe acepta. Está feliz.

La caminata sale en las noticias. Está en los periódicos. Personas en todo el mundo ven las fotos. Ven a Philippe caminando en el cielo. Es como un sueño.

¿Por qué lo hizo?
La gente pregunta: “¿Por qué lo hiciste, Philippe?”
Él dice algo como esto: “Porque es hermoso. Porque es mágico. Porque quiero hacer sonreír a las personas.”

Philippe no es un hombre normal. Es un artista. Usa el cielo como un escenario. Hace que las personas miren hacia arriba. Les muestra algo increíble.

Las torres ya no están
Muchos años después, las Torres Gemelas ya no están. Algo triste pasa. Las torres caen. Las personas lloran. Extrañan las torres.

Pero las personas recuerdan a Philippe. Recuerdan el día en que un hombre caminó en el cielo. Fue un día feliz. Fue un día de maravilla.

El regalo de Philippe
Philippe da un regalo al mundo. Su regalo es alegría. Su regalo es belleza. Él muestra que los sueños son posibles. Incluso los sueños más grandes. Si tienes un sueño, síguelo. Sé valiente. Sé fuerte. Y siempre, siempre camina con amor.

Lectura nivel 2

580 Palabras

Un Sueño en el Cielo
En la mañana del 7 de agosto de 1974, algo increíble ocurrió en la ciudad de Nueva York. Las personas que caminaban al trabajo se detuvieron y miraron hacia arriba. Muy alto, por encima del suelo, entre los dos edificios más altos de la ciudad, un hombre caminaba sobre un cable.

Su nombre era Philippe Petit.

¿Quién es Philippe Petit?
Philippe Petit es un hombre francés. Nació en 1949 en Francia. Cuando era joven, le encantaba el circo. También le gustaban la escalada, la magia y caminar sobre cuerdas. Aprendió a ser equilibrista: una persona que camina sobre una cuerda en el aire.

A Philippe le gustaban las cosas peligrosas y emocionantes. No quería hacer espectáculos en circos. Quería caminar en lugares especiales, como entre edificios famosos.

Las Torres Gemelas
En los años 70, las Torres Gemelas del World Trade Center eran los edificios más altos del mundo. Estaban en la ciudad de Nueva York. Cada torre tenía más de 400 metros de altura y más de 100 pisos.

Un día, Philippe vio una foto de las Torres Gemelas en una revista. Inmediatamente tuvo una idea. Quería caminar sobre un cable entre las dos torres. Mucha gente pensaba que era imposible — e ilegal. Pero para Philippe, era un sueño.

Planear la Caminata
Philippe y su equipo planearon durante muchos meses. Visitaron Nueva York muchas veces. Estudiaron las torres y cómo trabajaba la gente allí. Philippe incluso se disfrazó de obrero para entrar en los edificios.

El equipo tuvo que subir al techo con equipo pesado — un cable fuerte, cuerdas, una barra larga para balancearse y herramientas. Trabajaron en secreto por la noche. Usaron un arco y una flecha para lanzar una cuerda de una torre a la otra. Luego, pasaron el cable pesado.

Por la mañana, todo estaba listo.

Empieza la Caminata
A las 7:00 de la mañana, Philippe salió al cable. Estaba a 417 metros del suelo. No había red. No había cuerda de seguridad. Solo Philippe, el cable, el viento — y el cielo.

Las personas en la calle gritaron. Algunas estaban asustadas. Otras estaban asombradas. Una multitud se reunió abajo. No podían creer lo que veían.

Philippe caminaba despacio. Sonreía. Bailaba. Incluso se acostó sobre el cable y miró al cielo. Cruzó el cable ocho veces en 45 minutos.

Llega la Policía
Pronto, la policía llegó a los techos de las torres. Gritaron: “¡Bájate del cable!” Pero Philippe no escuchó. Aún no había terminado.

Finalmente, después de casi una hora, Philippe caminó hacia un lado. La policía lo arrestó. Pero no estuvieron enojados por mucho tiempo. Estaban impresionados.

Un oficial dijo: “Nunca he visto algo así.”

El Mundo Mira
Philippe se hizo famoso. Personas de todo el mundo vieron fotos de su caminata. Algunos lo llamaron loco. Otros lo llamaron valiente. Pero todos recordaron al hombre que caminó en el cielo.

Más tarde, la ciudad decidió no castigarlo. En cambio, le dieron permiso para hacer un espectáculo gratis para niños en Central Park.

Más que una Caminata
La caminata de Philippe no era por dinero ni por fama. Era arte. Era una forma de mostrar a las personas lo que es posible. Él una vez dijo: “La vida debe vivirse al borde de la vida. Hay que practicar la rebeldía.”

Las Torres Gemelas ya no están. Fueron destruidas en 2001. Pero la caminata de Philippe aún se recuerda. Fue uno de los actos más hermosos y valientes jamás hechos sobre un cable.

Lectura nivel 3

658 Palabras

Un paseo por el cielo: la hazaña de Philippe Petit sobre la cuerda floja

En 1974, un joven francés llamado Philippe Petit sorprendió al mundo al realizar una de las hazañas más atrevidas e ilegales de la historia moderna. Caminó sobre una cuerda entre las dos torres del World Trade Center en la ciudad de Nueva York—sin permiso y sin ningún tipo de equipo de seguridad. Su actuación, a menudo llamada “el crimen artístico del siglo”, se volvió legendaria.

El inicio de un sueño

Philippe Petit no era un artista tradicional. No le gustaba actuar en teatros ni sobre escenarios seguros. Era un artista callejero, mago, malabarista y, sobre todo, equilibrista. De adolescente, se sintió fascinado por el arte de caminar sobre la cuerda floja. Un día de 1968, mientras hojeaba una revista en la sala de espera del dentista, vio una imagen de las torres gemelas que se estaban planificando en Nueva York. En ese instante, nació un sueño: algún día caminaría entre ellas.

Desde ese momento, Petit empezó a prepararse. Practicaba sobre cuerdas atadas entre árboles y edificios en Francia. Incluso realizó cruces ilegales en cuerda floja entre las torres de la Catedral de Notre-Dame en París y entre los pilares del Puente del Puerto de Sídney. Pero nada se comparaba con lo que imaginaba en Nueva York.

Planear lo imposible

Las torres gemelas del World Trade Center medían casi 417 metros de altura—más de 100 pisos cada una. El espacio entre los edificios era de unos 42 metros. El viento podía ser fuerte. Los edificios se movían ligeramente en el aire. Y, por supuesto, estaban fuertemente vigilados.

Petit sabía que su actuación debía mantenerse en secreto. Él y un pequeño equipo de ayudantes pasaron meses preparándose. Visitaron las torres muchas veces, haciéndose pasar por trabajadores o periodistas, tomando fotos y midiendo distancias. Construyeron una maqueta de las torres para planear cómo colocar la cuerda. Todo tenía que salir perfecto.

La noche del 6 de agosto de 1974, Petit y su equipo entraron en secreto a la Torre Sur con equipos pesados escondidos en cajas. Al mismo tiempo, otro grupo entró a la Torre Norte. Trabajaron toda la noche para instalar la cuerda. Usando un arco y una flecha, lanzaron una línea de pesca de una torre a otra, y luego fueron pasando cuerdas más gruesas hasta colocar finalmente el cable de acero.

La caminata

A las 7:15 de la mañana del 7 de agosto de 1974, Philippe Petit puso un pie sobre la cuerda. Debajo de él estaban las calles de Nueva York, a cientos de metros. Sin red. Sin arnés. Solo un largo palo de equilibrio y su habilidad.

Cruzó la cuerda no una, sino ocho veces. Bailó, se arrodilló, se tumbó sobre la cuerda. Incluso se detuvo para hablar con una gaviota. Oficinistas, obreros de construcción y, finalmente, la policía, lo observaban con asombro. El tráfico se detuvo. Se formaron multitudes.

La policía le gritaba que bajara. Él los provocaba caminando de un lado al otro. Después de 45 minutos, finalmente regresó a la Torre Sur, donde fue arrestado de inmediato.

Consecuencias y legado

En lugar de castigarlo severamente, la ciudad de Nueva York lo trató como a un héroe. Retiraron los cargos con la condición de que realizara un espectáculo para niños en Central Park. Su acto audaz había conquistado los corazones de millones de personas.

Philippe Petit se hizo famoso en todo el mundo. Escribió libros, dio conferencias y continuó realizando espectáculos en la cuerda floja en muchos países. Pero nada igualó jamás el peligro, la belleza y el brillo de esa caminata matutina entre las torres gemelas.

Años después, en 2001, las torres fueron destruidas en los atentados del 11 de septiembre. Para muchas personas, recordar la caminata de Petit es una forma de celebrar la vida y la energía que una vez simbolizaron esas torres. Nos recuerda que el arte puede ser poderoso, valiente e inolvidable.

Escucha extensiva

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